• Red de Servidores Públicos

Un pueblo que clama libertad

José Amhed Hernádez Echevarría


Un día de protestas que se englobaron en el llamado SOS Cuba. (Yamil Lage/AFP vía Getty Images)


Lo que se vivió el pasado 11 de julio fue un día histórico para la nación cubana donde funciona un sistema de partido único y la oposición al gobierno no está permitida. A lo largo de la Isla se dieron imágenes inéditas de protestas que uno pensaría tuvieron lugar en cualquier otro sitio de América Latina, menos en Cuba. Porque América Latina lleva demasiado tiempo en ebullición, y “Cuba lleva demasiado tiempo sufriendo con los labios mordidas”, como dijera un destacado periodista cubano para Washington Post.


Esta vez no fue el Movimiento San Isidro quien encendió la chispa, ni tampoco las intervenciones del Movimiento 27N. Esta vez fue San Antonio de los Baños, un poblado al sur de La Habana cuyos habitantes salieron a la calle masivamente en rechazo al régimen castrista, y en cuestión de minutos las protestas se replicaron en varios territorios del país. Ya se ha aguantado demasiado, se ha callado durante 62 años. Más de 6 décadas de censura, de persecuciones políticas, de adoctrinamiento, de miedo.



Los cubanos salen a las calles para reclamar sus derechos. (Reuters / Stringer)


Existe desde hace tiempo, un desgaste evidente del régimen cubano, que en su prepotencia y enajenación, niega cualquier cambio democrático en el país. De esa épica Revolución de 1959, que en su momento despertó los sueños de justicia social y progreso económico de un país y de todo un continente, ya no queda nada, más que unos pocos fósiles políticos y una retórica tan desgastada como repetitiva. Solo persiste un sistema totalitario que ha evolucionado con el paso de las décadas para perpetuarse en el poder a cualquier costo.


Aquel 11 de julio miles de cubanos se levantaron contra el castrismo, contra el hambre, contra la infamia. Algunas claves para entender el porqué de estas protestas recaen en la crisis del coronavirus, la situación económica provocada en gran medida por el bloqueo que mantiene Estados Unidos contra la Isla, la falta de libertades, y la represión.


Fue tan multitudinario, tan deslocalizado, tan inédito, que sorprendió a todos. El régimen intentó reaccionar. Fue a toda prisa el gobernante Miguel Diaz-Canel a aplacar la manifestación en San Antonio, quizás queriendo emular a Fidel Castro cuando hizo algo parecido durante el "Maleconazo" aquel 5 de agosto de 1994.

El presidente Díaz-Canel, salió en vivo en televisión nacional para convocar, con la retórica más imprudente y provocadora, a sus seguidores a que salieran a las calles a “enfrentar” a los manifestantes. “La orden de combate está dada: a la calle los revolucionarios”, afirmó el mandatario, quien atribuye la actual crisis que vive la Isla al enemigo de siempre: el bloqueo de Estados Unidos, agravado por las medidas que tomó el gobierno de Trump.



El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, durante la visita a San Antonio de los Baños (Reuters / Alexandre Meneghini)


Las protestas de aquel domingo fueron duramente reprimidas con golpizas y cientos de detenciones, según muestran los videos en redes sociales. Unas horas más tarde el régimen cubano afectó al acceso a internet a lo largo y ancho de la Isla, el cual se mantuvo así por casi una semana.


Cuba ahora se está recuperando del shock del 11 de julio. Una semana después de las protestas y las calles son de los policías. Los cubanos aún estamos asimilando esa dosis de libertad que disfrutamos por unas horas en las calles. Los emigrados están procesando tanta impotencia y alegría por igual. Pero si algo es cierto, es que el país ya no es el mismo. Los sucesos de este domingo pueden ser un trampolín hacia un régimen aún más dictatorial o hacia el inicio de un cambio real. Para que suceda lo segundo, tenemos que continuar manteniendo las protestas, tenemos que continuar uniendo a las diferentes posturas que dentro y fuera del país se oponen al castrismo. Y, principalmente, tenemos que demostrar fehacientemente que lo que ocurrió no fue un hecho aislado y circunstancial, sino la respuesta de un país que finalmente ha perdido el miedo, y que quiere recuperar su futuro. Cada día se le hará más difícil al régimen castrista continuar maquillando la desesperada y triste realidad que sufrimos como nación. Continuar negando un cambio democrático en Cuba no solo es imposible, sino sería suicida. Y el pueblo cubano no quiere suicidarse. Por eso salió a las calles este 11 de julio de 2021.


[CM1]https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-55096075 [CM2]https://www.cubanet.org/destacados/nueva-protesta-frente-al-mincult-termina-en-represion/ [CM3]https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-46642092.amp [CM4]https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-57799956.amp [CM5]https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-57805495.amp [CM6]https://elpais.com/internacional/2021-07-21/video-que-puede-ocurrir-en-cuba-tras-las-protestas.html